“Martín
Fierro, el viaje...”, una respuesta de la Cultura y la Educación en tiempos
de globalización.
¿Qué relación tiene una instalación de
esculturas con la globalización? Esa es la pregunta que muchos se estarán haciendo en este
momento y a la que voy a tratar de responder seguidamente.
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n principio, nada mejor que abordar
la diferencia entre lo que es una escultura y una instalación de esculturas.
Una escultura es un hecho único, singular, que tiene un determinado volumen y
ocupa un lugar en el espacio, irrepetible en su forma y en su mensaje. En tanto
que una instalación cuenta una historia, un devenir, en el cual interactúan
pocos o muchos volúmenes. Es una tendencia plástica y visual de nuestro tiempo
a la que concurren también otros elementos: atmósferas, iluminación,
“media”, video, sonido, fotografía, concluyendo todos en un objetivo común:
insertar al visitante dentro de un tiempo y un espacio definidos. “Martín
Fierro, el viaje...” es esto último, Es una
instalación porque trata de estimular en la percepción del espectador,
del visitante, vivencias comprometidas y situaciones determinadas por un texto
literario que nos es común a todos, nosotros, argentinos. Cuando emprendí la
realización de esta propuesta artístico-creativa, la abordé desde los
conocimientos que tenía de la obra literaria. Algunos tramos llamaron mucho mi
atención y suscitaron la posibilidad de homologarlos a otros textos de la
literatura universal, así como a mitos de nuestros aborígenes americanos,
desde una lectura esencialmente jungiana. Me refiero a los arquetipos, a
los tiempos primordiales, y a la ya mencionada “nekia” como traslado
que todo ser humano realiza durante su vida abordando tareas, trabajos,
situaciones que promueven un viaje al interior de su ser.
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L |
a propuesta
estética de "Martín
Fierro, el viaje...coincide en una visión minimalista
con la realidad histórica del tiempo en que se escribió el poema. Hernández,
motivado por una visión especial desde el terreno político, realiza su obra
para reivindicar, no la imagen del gaucho, que es mostrado en una faceta casi
inexistente ya para su época, (JORGE GELMAN, Historiador, indica que “El
gaucho argentino fue un mito”)[1], sino porque entiende que de esa
forma puede llegar a contribuir con su aporte hacia la construcción de la
identidad nacional. Él sabía que esa identidad no existía y con su obra trata
de darle un corpus y un basamento previendo que con esto puede llegar a
homologar diferentes vertientes culturales y geográficas que convergen en el
territorio del país en ese momento.
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E |
ntonces, ya
se percibe una doble lectura de mi propuesta. Por un lado el hecho estético,
que voy a dejar en manos de la crítica, de la prensa y de los visitantes a las
diferentes muestras de esta itinerancia. Pero por el otro, también subyace la
reflexión sobre el tema de la identidad cultural nacional. Pasaron mas de 100 años
desde que el poema fue escrito. Y nunca más que ahora nos sentimos desalentados
a causa de esa búsqueda hasta ahora infructuosa que como habitantes de este
suelo libramos día a día en procura de nuestra identidad. El Martín Fierro
como personaje mítico, y esto, desde una lectura lugoniana del poema, se
nos presenta como el ideal de la figura del gaucho. Resta aquí preguntarnos si
esa figura realmente existió como tal o no, si Martín Fierro es el gaucho y todos los
gauchos, de la misma forma en que el ser argentino representa a todos los
argentinos. En un discurso reciente Umberto Ecco nos habla “Sobre
algunas funciones de la literatura”. Pone de manifiesto la importancia
de algunos personajes de la literatura universal que imprimieron de tal forma
sus características personales y psicológicas que llevaron a modificar
aspectos culturales en tanto comunicación de mensajes: “nos comprendemos
muy bien cuando decimos que alguien tiene el complejo de Edipo, un apetito
gargantuesco, una actitud quijotesca, los celos de un Otelo, una duda a lo
Hamlet o que es un Don Juan incurable”. [...] ¿Se podrá hacer lo mismo
con el Martín Fierro, cuando recordamos a Vizcacha que nos dice que nos hagamos
“amigos del Juez”..?. Aquellos personajes se transformaron en grandes
porque devienen de grandes obras literarias. Y esas obras literarias se
transformaron en “inmodificables” por ser grandes historias. El Martín
Fierro, en definitiva, sea o no una gran historia, es parte de nuestra historia.
Nos queda pensar entonces si esa historia la hemos vivido como grande o fue
simplemente un comic ilustrado con ínfulas de obra maestra.
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H |
ay un
paradigma actual que tiene tanta fuerza, es tan firme e irrebatible, que es
imposible ya sea modificarlo, volverlo atrás o negarlo. Y es que la globalización
está entre nosotros. Y que es, en tanto desmitifica las identidades regionales
y nacionales. Como se señala en un digesto de la Universidad Nacional del
Comahue, para el 1er.
Congreso Virtual de Antropología y Arqueología: “La orientación
actual para un “nuevo orden” económico, social y cultural mundial requiere,
según las estrategias planteadas desde el poder, nuevas cosmovisiones del
mundo, nuevos mitos fundacionales del orden social que pugnan por instalarse
reemplazando “ideologías”, con la pretensión de conformar modelos
civilizatorios para la sociedad argentina en el contexto de inserción en este
nuevo ordenamiento universal” [...] América Latina se vería obligada a
quemar años de su historia para entrar en un orden y un ritmo, una temporalidad
transnacional, diferente. El salto dejaría un resto histórico, un futuro
nacional que no fue. La cultura transforma ese resto en temporalidad perdida
porque salta a otro futuro, que es el presente de la temporalidad
transnacional.” Nuestro país se encuentra en estos momentos ante una gran
paradoja: La globalización no puede desmitificar una identidad que no existe.
Se nos propone entonces un salto al vacío sin red y con ojos vendados. Por más
que queramos deconstruir, no podemos hacerlo con algo que nunca estuvo
construido y que nunca existió. Es por eso que a partir de una simple instalación
de esculturas como puede llegar a ser “Martín Fierro, el viaje...” estoy
proponiendo, (usando como una de mis herramientas a la principal herramienta de
la globalización, a la informática), tratar de reflexionar sobre esta
paradoja. E invito a los docentes y a los alumnos a replantearse esta
posibilidad porque considero que está en la Cultura y en la Educación, sin
voluntarismo, la posibilidad de re-crearnos y salir más o menos indemnes de
esta anomia social que no sólo nos perjudica sino que hipoteca el futuro de los
habitantes de eso, que a veces jactanciosamente llamamos nuestro país.
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rtega y
Gasset decía: “Argentinos a las cosas”, y lo pronunciaba allá por
el año ’30. Español, descendiente del enciclopedismo europeo, nos observaba
desde su realidad, contrapuesta a la nuestra, como nos debatíamos y nos dábamos
de cabeza contra la pared. De ese comentario, solamente quedaron las palabras,
el hecho anecdótico. ¿Es que no pudimos en 70 años, hacernos cargo de su
contenido? ¿Es que tampoco nos vamos a hacer cargo del mandato de fracaso que
pesa sobre nuestra nacionalidad? ¿O seguiremos llorando otros 40 años más,
como el famoso monólogo de “Solos en la Madrugada”, de José Sacristán?
Por eso, este mínimo aporte que no fue pensado en su comienzo para desarrollar
otros aspectos, pueda ser que sirva de ayuda para encontrarnos y re-pensarnos.
Por eso doy el crédito a los docentes, por estar en el justo punto de inflexión
de esta problemática. Quizá este texto recuerde mucho a Avollio de Colls. Hace
muchos años leí de ella como organizar una clase. Todavía no existían en
firme las investigaciones sobre pensamiento lateral, ni se había desestimado el
voluntarismo de Paulo Freire. Tiempos nuevos, aires nuevos, técnicas y
herramientas nuevas deben ser una señal auspiciosa y elementos que nos ayuden a
llevar adelante esta propuesta. Yo lo hago desde mi lugar de artista plástico.
Y propongo también coordinar, sólo en sus comienzos, todas aquellas
discusiones, propuestas, debates, que nos lleven a ver que aún existe la
posibilidad de ser habitantes de este país con una identidad dada, que puede
llegar a ser buena o mala, (no me corresponde emitir un juicio de valor), pero
que al menos exista. Porque así como la globalización es y está instalada y
no tiene punto de retorno, tampoco tendremos retorno de la terrible caída al
vacío histórico que se nos avecina si no tenemos nada que reconstruir.
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i con esto se logra que un docente
de La Quiaca pueda encontrarse en su pensamiento con otro de Oberá o Cutral Có,
o Ushuaia, utilizando como herramienta de comunicación la informática y llevar
esas reflexiones a sus alumnos, ya podemos darnos por satisfechos, porque por lo
menos nos estamos enterando de qué se trata. Por ese motivo es que les pido que
más allá de visitar la pagina “Martín
Fierro, el viaje...”, invitemos a la mayor cantidad
posible de colegas, sea cual fuere la materia y el cargo de desempeñen, a que
también lo hagan. Además intento armar una lista de correo (del tipo e-groups
con chat incluido), que voy a coordinar personalmente, para que participen todos
aquellos que realmente interpreten la importancia de este mensaje. Además de
ser gratuita, brinda la posibilidad de participar en forma anónima o no.
Después de todo, dar el nombre no es tan importante, sino que lo
importante es la idea y las ganas de participar.
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os que
creamos, lo hacemos siempre pensando en mañana. Es que creemos que nuestra obra
nos va a perdurar y por eso la hacemos. En este caso específico esa obra tiene
un valor agregado: y es la posibilidad de participar en la creación desde el
cotidiano, desde un aula, de la tan elusiva identidad. Comprendo plenamente que
los argentinos estamos cansados y contrariados por la cantidad de ofertas que
nos brindaron y siguen haciéndolo, toda la gama de partidos políticos
existentes y que existieron. Esta propuesta los excluye. Por eso sé que no va a
ser bien recibida en algunos estamentos. Eso me da la certeza que no estoy tan
errado al haber tomado la decisión de llevar adelante este proyecto. Cuento con
Uds. para este gran debate “nacional”. Cuento también que este mensaje se
duplique en respuestas. De esa forma nos daremos fuerza los unos a los otros y
podremos cambiar aquello que la sociedad necesita que se cambie.
Espero
las respuestas, que me ayudaran a medir el grado de interés que han suscitado
mis palabras. Y les agradezco el tiempo que tomaron de su tiempo para llegar
hasta este punto final.
Víctor Kaniuka
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